domingo, septiembre 26

Atletas y Medios

El pasado martes regresó a México la velocista Ana Gabriela Guevara tras concluir su participación en el serial de la Golden League en Europa. A su llegada al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México fue abordada por reporteros que le preguntaban sobre sus planes para el futuro. Con aire de sobrada seguridad afirmó que en el 2005 volverá a ser la número uno del mundo, añadiendo además que Tonique Williams, quien la derrotó en seis ocasiones este año, no será rival, ya que "nunca consiguió igualar mi mejor tiempo".

Y no es que yo crea que esté mal el tener confianza y seguridad en uno mismo, pero creo que hasta la autoestima debe tener límites. O se corre el riesgo de hacer declaraciones más fuertes sin medir las consecuencias. Por ejemplo, cuando un reportero le preguntó acerca de la comparación entre los atletas olímpicos y paralímpicos, Guevara hizo un gesto de desagrado antes de responder despectivamente: "Si yo fuera pa-ralímpica ya hubiera ganado 10 medallas, yo creo".

El resto de sus declaraciones se pueden leer aquí y aquí. Posteriormente, el jueves, tras la polémica desatada por sus declaraciones, salió a enmendarlas, afirmando que los medios habían malinterpretado sus palabras. Aquí esta su enmienda.

Y a mi me parece curioso que decidiera culpar a los medios, siendo estos responsables de su enorme popularidad. Si los medios no le dieran la cobertura que le dan es difícil creer que ella pudiese tener los patrocinadores que tiene. Baste recordar que hasta el día de su competencia en los pasados Juegos Olímpicos podíamos escuchar a gente de radio y televisión refiriéndose a ella como la "campeona" o la "campeonísima" Ana Guevara. Y todos ellos refiriéndose a ella como "la mejor del mundo". Al menos dejaron de referirse a ella como "la invencible". Y esto no paró ni siquiera cuando quedó en segundo lugar, porque entonces se dieron toda clase de adornados comentarios al estilo "plata con sabor a oro". E insisto, es bueno que se apoye a nuestros atletas, pero creo que debiera haber mesura en la forma de hacerlo.

Y el hecho de que Guevara critique de ese modo a los atletas paralímpicos, con todo lo que ellos tienen que enfrentar no sólo deportivamente hablando sino también en su vida diaria, es algo que simplemente no tiene sentido. La mayoría de estos atletas son de origen humilde y han pasado por multiples dificultades familiares. Y ninguna de sus familias se anda paseando por Atenas con gafetes de prensa cortesía de Televisa, como sucedió con la familia de Guevara. Esta clase de trato preferencial a ciertas "figuras" lo único que consigue es inflar sus egos más allá de toda realidad. Recordemos su declaración días antes de su competencia. "Prometo dar mi mayor esfuerzo y quiero pedir a todos los mexicanos calma y mesura en caso de que no pueda ganar". Como si su resultado fuese de la máxima importancia para todos los mexicanos.

Y es que de repente se convirtió en prioridad nacional la actuación de la delegación olímpica mexicana. Baste recordar que los titulares de los dos principales noticieros de la televisión mexicana, Joaquín López Dóriga y Javier Alatorre, viajaron a Atenas para cubrir la inaguración y los primeros días de competencias, lo que resulta ridículo si tomamos en cuenta que México atraviesa por una de las más graves crisis políticas de su historia. Tal vez esté exagerando, pero los grupos de pseudo-izquierda de nuestro país parecen dispuestos a iniciar otra revolución. Y nuestros medios están más preocupados por cuestiones deportivas.

Y Guevara no es el único caso. Tal parece que la misión principal de los medios, y muy especialmente de la televisión, es el hallar, crear, prefabricar o hacer pasar por ídolos del pueblo a quienquiera que tenga cierta grado de popularidad. Estrellas de telenovelas con carreras al vapor que se esfuman casi al momento. Ganadores y protagonistas de Reality Shows convertidos en conductores, cantantes o actores en programas y espectáculos de igualmente efímera duración. Deportistas elevados al status de superestrellas ante el más mínimo logro. Y no se trata de minimizar los logros, grandes o pequeños de estas gentes. Pero creo que está de más el exceso de cobertura de los medios.

Otro ejemplo de esta exhaltación mediática lo constituye el equipo de futbol de los Pumas de la UNAM. Campeones del torneo local la temporada pasada. Nadie lo discute. Vencedores en la disputa del "Campeón de Campeones". Tampoco se discute. Ganadores del Trofeo Santiago Bernabeu ante el Real Madrid en el mítico escenario español. Gran logro que tampoco se puede discutir. Pero de eso a tener a periodistas, reporteros y demás comunicadores pregonando a los cuatro vientos que los Pumas son uno de los mejores equipos del mundo creo que existe una gran diferencia. Tan triste ha sido la actuación de los Pumas en el actual torneo que lo indecible ha sucedido. Hugo Sánchez guarda silencio. No quiere hablar con los medios porque no tiene nada que decir. Ganaron en el Bernabeu, si. Pero a fin de cuentas era un partido amistoso sin validez oficial. Tienen el mérito de habérselo tomado más en serio que los jugadores del Madrid. Pero hay que recordar que dicho equipo atraviesa por una crisis desde hace un año. Y después de esa victoria los Pumas no han podido ganar un sólo encuentro en el Estadio Olímpico de Ciudad Universitaria.

Y cuando se dan estas debacles los medios simplemente se hacen de la vista gorda. En lugar de cubrir con el mismo fervor los fracasos de estas "figuras" simplemente buscan un nuevo ídolo a quien poner en un pedestal. A quien le importa si duran o no, siempre habrá otra historia que contar, alguien más a quien encumbrar. Porque al parecer el público no tiene memoria. O peor aún, no tiene interés en demostrar que la tiene.

Creo que ya lo había mencionado alguna vez. Cada pueblo tiene la televisión que se merece. Y la televisión puede ser el opio del pueblo. Lo mismo aplica al resto de los medios.
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