sábado, agosto 21

Robots e IA. La Tecnología como un modo de vida

Los robots son uno de los elementos más populares de la Ciencia Ficción por diferentes causas, pero a mi parecer uno de sus principales atractivos recae en la doble fascinación que ejercen sobre la mayoría de la gente.

Por un lado está la posibilidad de que las máquinas contribuyan a mejorar la vida del hombre facilitándole muchas tareas, y por el otro está ese temor a lo desconocido, ese "que tal si..." pesimista que ha dado origen a tantas historias. ¿Que tal si se rebelaran y decidieran gobernar el mundo? ¿Que tal si provocasen una ola de desempleo al trabajar de manera más rápida y eficiente que los hombres? Esta dualidad está perfectamente ejemplificada en la cinta I, Robot de Alex Proyas. Y los ejemplos abundan. Matrix es otro caso similar. Blade Runner y 2001: A Space Odissey son dos clásicos del tema. Y eso es sólo en lo que se refiere al cine.

En la literatura las historias de robots e inteligencias artificiales han sido un tema recurrente desde que Asimov popularizó muchos de sus elementos. Incluso autores típicamente identificados como "revolucionarios" o "vanguardistas" han escrito historias al respecto. Ellison y su I Have no Mouth and I Must Scream sentó un precedente tanto en su manejo del lenguaje, convirtiéndose en lectura recurrente en muchas escuelas, como en la fusión de géneros. Sin enfocarse tanto en la tecnología detrás de una Inteligencia Artificial capaz de apoderarse del mundo logró crear una fusión de Ciencia Ficción y terror psicológico que aún en nuestros días mantiene su fuerza.

Otro autor que exploró el tema de diferentes maneras pero siempre con una manifiesta descanfianza hacia el abuso de la tecnología fue Philip K. Dick. Algunos de sus cuentos más populares (The Second Variety, Impostor, por ejemplo) tratan sobre máquinas en posición de acabar con la humanidad, mientras que Do Androids Dream of Electric Sheep?, sin duda su novela más popular, explora un mundo donde el hombre se ve forzado a compartir el mundo con máquinas cada vez más parecidas a un ser humano, mismas que a veces demuestran más humanidad que los propios hombres.

Hoy en día el tema parece estar nuevamente de moda. Y no creo que sea de extrañarse. Warren Ellis escribió un texto a principios del año 2000 en el cual reflexionaba sobre la vida en el futuro y llegaba a una simple conclusión: Nosotros estamos viviendo en el futuro. No hay autos voladores ni bandas transportadoras que nos lleven de un lugar a otro. No hay un robot sirviente en cada casa. No tenemos colonias en otros mundos, diablos, ni siquiera hay vuelos orbitales. Todavía.

Lo que es un hecho es que la tecnología, aún cuando no nos demos cuenta, forma parte integral de nuestras vidas. Hace algunos años era impensable la comunicación global instantánea. Ahora sería difícil imaginar nuestro mundo sin teléfonos celulares o satelitales. El correo tradicional vive sus últimos días ante la popularidad primero del fax y ahora del correo electrónico. La mayoría de los productos que utilizamos a diario solían ser resultado de un elaborado proceso de fabricación a manos de varios empleados. Ahora es difícil imaginarse una fábrica de cualquier cosa que no cuente con una línea de producción operada, al menos parcialmente, por robots. Tal vez estos ingenios mecánicos no tengan nada que ver con las máquinas de aspecto humanoide imaginadas por los autores de CF del pasado, pero el hecho es que existen y forman parte de nuestra cotidianeidad.

Y en efecto, vivimos en el futuro. A veces estamos demasiado preocupados por lidiar con el presente, o bien nos encontramos demasiado mortificados pensando en lo que nos depara el mañana como para darnos cuenta de que el mañana nos ha alcanzado, un día a la vez, pero aquí está. Tal vez es hora de abrir los ojos y empezar a pensar como queremos que sea el futuro en que vivimos.
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