jueves, agosto 12

Pan y Circo

Cuando la televisión era todavía un invento reciente en la primera mitad del siglo pasado se veía como un aparato para la difusión de la cultura, y muchos intelectuales de la época predecían que gracias a la televisión y al cine se erradicarían del mundo el analfabetismo y la ignorancia.

Un problema con el que se encontraron las primeras televisoras era la dificultad de conseguir contenido para llenar los huecos en su programación -en esa época muchas televisoras solo transmitían programas en vivo y en un horario limitado-. Con el paso del tiempo los canales de televisión se fueron llenando de publicidad y programas con poca o muy mala producción. Pronto, los programas de contenido tenían que competir contra los programas de variedad o la misma publicidad por los horarios de mayor audiencia.

Como muestra, hay que notar que un programa de 1 hora en televisión abierta incluye de 15 a 25 minutos de comerciales. Pero este es otro tema.

Las mayores dolencias de la televisión nacional son el contenido y la orientación de sus programas. Solo es necesario encender la televisión y echar un vistazo a su programación para notar que está saturada con programas de bajo o nulo contenido, de muy mala calidad y orientados a provocar morbo y sensacionalismo en el público que los ve. Una vez pasada la "moda" de los Talk Shows merecen atención especial los programas de espectáculos.

El nuevo estilo de "periodismo de espectáculos" propuesto por Paty Chapoy, previamente en el Mundo del Espectáculo, después en En Medio del Espectáculo y finalmente en Ventaneando es un foro para que "expertos" puedan comentar chismes y rumores sobre los actores y actrices (me rehuso a llamarlos artistas) de sus respectivas televisoras. El contenido de este tipo de programas casi nunca está fundamentado en una investigación periodística real y los comentarios por lo general van permeados con una ración de sarcasmo y acidez para "sazonar" las notas.

Otros programas del mismo corte como Rebeca, Laura en América, La Oreja, Con Todo, La casa de la risa, La Jaula, Vida TV, En el Ojo del Huracán y Con un Nudo en la Garganta de las dos televisoras dominantes en nuestro país, Televisa y TV Azteca, ocupan más del 40% del tiempo aire del horario de mayor audiencia (de 2:00 a 9:00 pm) en cuatro canales de cobertura nacional. Y son un éxito rotundo: este tipo de programas se sitúan entre los de mayor ratting entre la población de 11 y 30 años.

Mientras los noticieron en televisión son empujados a los horarios de menos audiencia o hacia otros medios como el radio, con decepcionantes resultados e infectados de este mismo mal, como menciona el buen Albion abajo.

Diseñados para posicionar nuevas "estrellas" o sacar provecho de las que van en decadencia (Irma Serrano y Merle Uribe son un caso especial) estos programas cumplen con una función adicional: distraer a su público de la realidad. Son como un sedante para una población que prefiere el sueño de opio y glamour de la televisión a enfrentar la dura realidad.

El actual CEO de Televisa, Emilio Azcarraga Jean es considerado como uno de los empresarios más exitosos de toda latinoamérica, pero es por pocos conocido el hecho de que su éxito está basado en crear programas baratos con actores de quinta que dejan muy buenas ganancias en términos de ratting y de penetración en el mercado. Finalmente es lo que la gente quiere ver, o es la única manera de explicar que este fenómeno siga creciendo ahora en forma de Reality Shows como Big Bother VIP o La Academia (incluso escuché que TV Azteca prepara una versión a la mexicana de Extreme MakeOver) o en medios medios impresos, en forma de revistas como TV y Novelas, TV Guía, TV Notas, Orale!, Fama y muchas más.

Así como cada pueblo tiene el gobierno que se merece, así también tiene la televisión y los medios que quiere. "La plebe quiere pan y circo", decían en Roma. Y si es lo que quieren, luego no se quejen por lo que les dan.

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