sábado, junio 5

VIOLENCIA JUVENIL

Primero vienen las autoridades norteamericanas con toda la intención de revivir un status quo que marcó el rumbo de gran parte de la ficción del siglo pasado, y en días recientes me encuentro con un par de notas que me dejan con la sensación de que la principal competencia de cualquier escritor o aspirante a serlo son las noticias.

La semana pasada trascendió el resultado del proceso judicial seguido a dos adolescentes británicos después de que uno de ellos intentase asesinar al segundo instigado por la propia víctima. ¿Suena extraño? Permítanme elaborar.

Un adolescente británico de 14 años decidió sacar provecho del anonimato permitido por un chatroom y el MSN Messenger para planear su propio homicidio. El joven, conocido simplemente como “John” a fin de proteger su identidad, convenció a “Mark”, de 16 años, de que lo asesinase como un favor especial para el Servicio Secreto Británico.

Los hechos acontecieron hace un año, cuando John, haciéndose pasar por una joven de 16 años, contacto por primera vez a Mark. Aparentemente John se enamoró de Mark, razón por la que decidió presentarse a si mismo como el hermanastro de la chica. Posteriormente ambos jovenes se conocieron físicamente. En un lapso de seis meses John se dedicó a construir, vía Instant Messenger, una elaborada trama de intriga y misterio a su alrededor, involucrando al menos a seis personajes inventados por el mismo, entre los cuales figuraba una agente del Servicio Secreto, identificada únicamente como la agente 47695. De acuerdo con fuentes policiacas John se basó en elementos de James Bond y Men in Black para la construcción de su fantasía. John convenció a Mark de que había un stalker siguiéndole y por esa razón había una agente del SS encargada de cuidarlo. De acuerdo con John, ese mismo stalker había matado a su novia algunos meses antes.

Según información difundida por los investigadores tras revisar los logs de sus conversaciones en Internet, John atravesaba por un periodo de depresión causado por diferencias con sus amigos en la escuela y problemas domésticos con su padrastro, razón por la cual decidió utilizar a Mark para terminar con su vida. Haciéndose pasar por la agente 47695, John convenció a Mark de asesinarlo, lo cual sería parte de un rito de iniciación al Servicio Secreto. La recompensa para Mark consistía en dinero, una pistola, sexo con la agente, una recomendación del gobierno británico e incluso un encuentro con el Primer Ministro, Tony Blair. Así pues, el 29 de junio de 2003 Mark y John se encontraron en Trafford Centre, un centro comercial. Después de caminar un rato se encaminaron a un callejón, donde Mark apuñaló en varias ocasiones a John en pecho y abdomen. Instantes más tarde, asustado, Mark llamó a las autoridades desde su celular. John fue trasladado a un hospital mientras las autoridades iniciaron la investigación. Los muchachos habían declarado que un hombre de color habia agrdido a John antes de darse a la fuga. Tras cerciorarse de la inexistencia del presunto sospechoso, las autoridades cambiaron el enfoque de la investigación hacia los propios chicos, culminando con el analisis de sus conversaciones en Internet. La semana pasada culminó el proceso legal, John se declaró culpable de los cargos de incitación a homicidio y obstrucción de la justicia y fue sentenciado a tres años de supervisión, se le ha prohibido contactar a Mark y no tiene permitido usar Internet sin la supervisión de un adulto. Mark fue acusado de intento de homicidio y será sometido a dos años de supervisión.

Y en otra nota, el pasado martes, una niña de doce años asesinó a una de sus compañeras de clase. Durante la hora del almuerzo la niña llevó a su compañera a un salón vacío. Mientras ésta se encontraba sentada en el suelo ella sacó un cutter y procedió a atacarla, provocando incisiones en el cuello y las muñecas de su compañera. Su maestro se dió cuenta de que algo andaba mal cuando la niña regresó a su salón con la ropa manchada de sangre. Asustado, el maestro la interrogó para ver si algo le había ocurrido o se encontraba herida, a lo que la niña sólo respondió “acabo de hacer algo muy malo”. Al notar la ausencia de la otra niña el maestro y personal de la escuela iniciaron su búsqueda. Cuando la encontraron esta se encontraba en estado de shock ocasionado por la pérdida de sangre y para cuando las asistencias médicas llegaron al lugar ya no había nada que hacer.

Las autoridades se han mantenido herméticas respecto al caso pero hace un par de días dejaron escapar información en referencia al móvil del crimen. Aparentemente ambas niñas eran muy amigas y ambas eran muy afectas al uso de Internet. Ambas contaban con su propia página y diariamente se comunicaban a través de IM y correo electrónico. Según la información filtrada, la víctima habría escrito algunos comentarios sobre su amiga en su página. Esta encontró dichos comentarios ofensivos y su disgusto degeneró en el homicidio de su compañera.

Como se podrán dar cuenta ambos casos tienen en común el uso de Internet, lo cual creo derivará en algunos grupos de activistas pidiendo que se regule el acceso de menores a la Red o que se inicie una serie de controles y legislación sobre los contenidos de la misma. Y seguramente no faltaran aquellos que insistan en la influencia nociva del cine y la televisión en los niños y adolescentes.

En fin, ojalá estos sean sólo casos aislados y no marquen el principio de un problema mayor. Odiaría pensar en las reacciones que pueden tener las autoridades si deciden que se trata de un problema de contenido en la industria del entretenimiento en nuestros días.
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