sábado, julio 5

Phone Booth

Quiero empezar dejando en claro que considero a Joel Schumacher como uno de los peores directores en la historia reciente de Hollywood. Quizás esto pueda sonar demasiado agresivo tomando en cuenta que ha dirigido un par de buenas películas: “Los Muchachos Perdidos” (Lost Boys), una de mis favoritas de adolescencia; y “Un Día de Furia” (Falling Down), a mi juicio su mejor trabajo. Pero entonces debo recordarles que también es responsable de cintas como: Bad Company, 8mm (con el insulto añadido de hacerla poco tiempo después de la aparición de “Tesis”), Batman & Robin, Batman Forever, Flatliners, y claro, como olvidar The Incredible Shrinking Woman. Sin embargo, Phone Booth es un muy buen filme de suspenso.

Con un guión del veteranísimo Larry Cohen -¿qué tan veterano? Creo la serie de TV de los sesentas “Los Invasores” y era uno de los escritores de la serie original de “El Fugitivo”, además de haber escrito y dirigido una gran cantidad de películas para TV y de clase B, incluída la malograda “Efectos Especiales”.-, Schumacher demuestra que tiene la experiencia necesaria para lograr una buena película teniendo un guión sólido como base.

Phone Booth nos presenta a Stu Sheppard, un mentiroso profesional que se gana la vida difundiendo mentiras e intercambiando favores en el centro de Manhattan, quien acostumbra llamar a una aspirante a actriz desde la única caseta telefónica que aún opera en la Octava avenida. A espaldas de su esposa, claro. Mientras está en la caseta recibe una llamada de alguien que parece saber todo de su vida y quien afirma estarle apuntando con un rifle de gran poder. Si tomamos en cuenta que esto sucede al principio de la cinta y que toda la acción de la misma se desarrolla en la caseta nos podemos dar cuenta de que el prolongar la situación no era cosa fácil. Sin embargo el guión logra dar los giros necesarios en los momentos clave para permitir que la historia siga avanzando sin convertirse nunca en algo tedioso. Quizás el momento más
importante para permitir que esto suceda es cuando el francotirador logra crear la suficiente confusión para que la policía crea que Stu está armado, lo que ayuda a generar la tensión necesaria para permitir que la película corra sin perder fuerza.

Es necesario destacar que el trabajo de Kiefer Sutherland como el presunto francotirador es excelente, ya que con sólo su voz logra crear un personaje interesante, que si bien por momentos da la impresión de ser un vengador anónimo extremadamente moralino, evita caer en la tentación de convertirlo en un cliché e incluso se burla de su víctima y todas las presunciones que ésta pueda hacer. El elenco es complementado por Forest Whitaker en el papel de el capitán de policía Ed Ramey, quien está a cargo de resolver la situación. La interacción entre Ramey y Stu es una de las partes más interesantes de la cinta, ya que Ramey es la única persona que sabe que Stu no está armado y que hay un francotirador en alguno de los edificios aledaños, pero no puede decir nada sin alertar a este último.

El papel de la esposa de Stu corre a cargo de la australiana Radha Mitchell (Pitch Black) y el de la aspirante a actriz es interpretado por Katie Holmes. La primera hace un sólido trabajo interpretando a una mujer que ama a su esposo y está dispuesta a perdonarle todo con tal de seguir a su lado, mientras que Holmes se limita a hacer lo mismo que ha hecho a lo largo de toda su carrera: seguir interpretando a Joey (de Dawson's Creek).

Uno de los aspectos más interesantes de la cinta es que la acción fluye prácticamente en tiempo real. Digo prácticamente porque es obvio que en la historia transcurre más tiempo que la hora y veinte que dura la película, pero el trabajo de edición permite que la historia fluya de manera contínua. Visualmente la película recuerda un poco a la exitosa serie de TV “24”, ya que aparte de la acción en tiempo semi-real, se hace uso de multipaneles y recuadros insertados para poder mostrar algunas acciones secundarias sin retirar la atención de los protagonistas.

En contra de la cinta sólo debo mencionar que el monólogo del principio, hecho por una voz en off no identificada, no tenía ninguna razón de ser aparte de darle una cierta importancia a la caseta telefónica donde se desarrollará toda la historia. Considero que pudo haberse omitido, o bien, debió haber sido hecho por el propio Sutherland, ya que el hacer una introspección sobre la caseta que acecha no hubiera afectado en lo más mínimo el desarrollo de su personaje.

A nivel historia quizás el único pero que encuentro es el momento cuando el francotirador confronta a Stu al final de la cinta. No me molesta el hecho de que lo confronte abierta y cínicamente en medio de una gran cantidad de policías -de hecho me recordó un poco a dos de las mejores actuaciones de Kevin Spacey, una en Seven, cuando aparece como John Doe hablando con la policia en la escena de uno de sus crímenes, y la otra en Sospechosos Comunes, donde Kaizer Soze inventa toda su historia en la jefatura de policía-. Lo que me molesta es la actitud del personaje, quien parece adoptar el papel de un instrumento de Dios encomendado con la misión de acabar con la maldad y el pecado en el área de Manhattan. Total, sólo le faltan algunos millones más de personas.

Haciendo un balance final, creo que Phone Booth es una muestra de que para hacer buen cine no es necesario tener locaciones exóticas ni gastar cantidades estratosféricas en efectos especiales, sino que sólo se necesita una buena historia, un director que sepa como contarla y actores sólidos que puedan interpretar a sus personajes con la credibilidad necesaria, aspectos que resaltan aún más en esta producción al no haber más de una locación ni efectos especiales que pudiesen distraer la atención del espectador.

JAC
Lejos de cualquier teléfono público.
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