lunes, junio 16

Imitador

Hace algunos dias, mientras checaba mi mail, me encontre con una convocatoria un tanto inusual. Se trataba de un concurso de microcuentos (2oo palabras máximo) express. Es decir, el tiempo para terminar el cuento era de unas 48 a 72 horas y solo podria ser enviado durante un lapso de 24 horas.

Una de las mas grandes molestias de contraer gripe es la facilidad con que se irritan los ojos, lo cual no me permitió escribir tanto ni tan rapido como hubiera deseado. Si a esto le sumamos un tonto error de mi parte nos encontramos con que no pude enviar mi cuento al mencionado concurso. Como ya tenia un draft, decidi extenderlo un poco para hacerlo mas claro, así que aqui tienen.

Imitador
Por Alberto Calvo C.

Estoy harto, ya no puedo tolerarlo más.

Todos los días, sin falta, a primera hora de la mañana, lo primero con lo que me topo al despertar es su cara. Con la mirada difusa de alguien que no ha despertado del todo, pero aún así desafiante, como si con la sola mirada quisiera decirme que él es mejor que yo. Idiota.

Siempre haciéndose el chistoso, repitiendo todos y cada uno de mis movimientos sin decir palabra, como los mimos en el parque. Pero me está sacando de mis casillas. Cuando he intentado confrontarlo me mira fijamente y su única respuesta es repetir todos y cada uno de mis gestos. Pero siempre sin decir una palabra. Lo cual sólo
me enfurece aún más. ¿Porque carajos no me contesta?

La semana pasada no pude contenerme y después de otra ¿discusión? le solté un puñetazo. Lo único que conseguí fue que esa mirada que tanto he llegado a odiar se multiplicara y me observase desde un rostro desfigurado. Eso me dio un día de descanso. Pero después de que limpiaron el lugar él volvió. He hecho lo posible por ignorarlo pero no puedo. Sé que no voy a lograr nada golpeándolo, pero anoche, mientras veía una película se me ocurrió una idea. Je. El pobre bastardo no sabe
lo que se le espera.

Al llegar a casa prendo todas las luces y trato de actuar normal.

Finalmente voy hasta él y lo encaro. El sonríe estúpidamente, como satisfecho consigo mismo. Entonces sacó lo que compre hoy y se lo enseño. Una .38 especial. Debe haber pertenecido a algún policía. Pero ahora entiendo su sonrisa. Tiene una igual. No me importa, así que levanto la mía y apunto a su cabeza. El hace lo mismo hacia mí. Me
recuerda una de esas escenas en las películas donde todos se apuntan unos a otros. Pero entonces recuerdo la película de la otra noche y bajo mi arma. El me imita. Pareciera no poder evitarlo, así que prosigo con mi plan. Me coloco el arma en la sien derecha. El pone la suya en su sien izquierda.

¡Lo que más me molesta es que no quita su estúpida sonrisa!

En fin, después de esto no creo que pueda reírse de nadie otra vez. Je.

BLAM.


JAC
"¿Como puedes realmente conocerte si nunca te has baleado a ti mismo?"
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